Las claves para

motivarte a entrenar

La salud es uno de nuestros temas más recurrentes ya que vemos cómo, a pesar del crecimiento incipiente de la fanaticada del fitness, hay un sesgo que abarca a la mayoría de las personas, las cuales no manifiestan interés alguno por la actividad física. Los valores e intereses personales son la fuente principal de motivación, sin embargo, también hay un papel fundamental que juega la educación sobre la importancia de los deportes o actividades físicas para mantener la salud de cuerpo y mente.

En post anteriores hablamos sobre las consecuencias del sedentarismo y cómo podemos evitarlas, puedes revisarlo aquí … Sin embargo, en esta oportunidad queremos hacer énfasis en la importancia de la motivación personal y el entrenamiento mental como una herramienta poderosa que debe aplicarse previo a la ejecución de algún deporte o entrenamiento físico.

Como lo indicó el Dr Herbert M: “¡Hay que tener valor para estar sano! Siempre estamos dispuestos a pagar a alguien para recobrar nuestra salud. En vez de eso, debemos aprender a hacerlo por nosotros mismos”. No resulta novedoso que las personas prefieran recuperar la salud en lugar de prevenir enfermedades, pero es precisamente esto lo que se debería evitar, ya que una vez instaurada alguna enfermedad no siempre es posible la completa recuperación, dejando secuelas y disminuyendo la calidad de vida la mayoría de las veces.

¿Por qué cuesta tanto hacer lo correcto por nuestra salud?

Resulta curioso ver cómo algunas personas tienen una inclinación innata a mantenerse en movimiento, y cómo otras dan por sentado la importancia de este por sobre otros aspectos de la vida cotidiana. Esta diferencia fundamentalmente se da por un sistema de costumbres que nace de la motivación previa, el talento, la adaptación al deporte y gustos personales, que hacen que los deportes sean preconcebidos o no, como una actividad que cuesta mucho realizar y causa dolor. Entonces la predisposición mental ante los deportes es lo primero que debemos examinar y trabajar, ya que a pesar de saber que el ejercicio y la alimentación balanceada son la base de una buena salud, no parece tan sencillo aplicar esto al día a día.

Es normal que muchas veces nos encontremos desmotivados, ya que estamos programados para obtener recompensas en el corto plazo, sino fíjate en todas las actividades que realizamos al día, la comida rápida, la tecnología, los autos, todo está diseñado para ser rápido y ahorrarnos tiempo. Sin embargo, no existe aún una fórmula mágica para estar en forma, y es esto lo que te sabotea a la hora de hacer ejercicios, ya que se necesita disciplina y constancia para lograr los objetivos del entrenamiento, y los resultados se ven al mediano y largo plazo.

Es muy común escuchar “no me gusta entrenar”, “me cuesta mucho hacer ejercicio”, “he hecho ejercicio y no pasa nada”, “cuando intento hacer ejercicio siento que no puedo” o simplemente “no tengo tiempo para entrenar”. Quizá incluso has dicho una de estas frases alguna vez. Pero hoy estamos aquí para decirte que no siempre debe gustarnos hacer ejercicio de hecho, es un deber para con nuestro cuerpo tratarlo de la mejor forma y esto incluye movernos y salir de nuestra zona de confort. Al final puede que no te guste hacer ejercicios, pero seguro te gusta sentirte sano y fuerte, que es la meta básica de la actividad física, no solo lograr verte de cierta forma.

Si estas luchando contigo mismo porque “quieres, pero no puedes” iniciarte o ser consecuente en el deporte, debes encontrar esos puntos débiles y superarlos para que no solo empieces a hacer deporte, sino que lo consolides como parte indispensable de tu vida. Aquí te dejamos algunos consejos que puedes aplicar para que la tarea se sienta menos exigente mentalmente:

La salud es uno de nuestros temas más recurrentes ya que vemos cómo, a pesar del crecimiento incipiente de la fanaticada del fitness, hay un sesgo que abarca a la mayoría de las personas, las cuales no manifiestan interés alguno por la actividad física. Los valores e intereses personales son la fuente principal de motivación, sin embargo, también hay un papel fundamental que juega la educación sobre la importancia de los deportes o actividades físicas para mantener la salud de cuerpo y mente.

En post anteriores hablamos sobre las consecuencias del sedentarismo y cómo podemos evitarlas, puedes revisarlo aquí … Sin embargo, en esta oportunidad queremos hacer énfasis en la importancia de la motivación personal y el entrenamiento mental como una herramienta poderosa que debe aplicarse previo a la ejecución de algún deporte o entrenamiento físico.

Como lo indicó el Dr Herbert M: “¡Hay que tener valor para estar sano! Siempre estamos dispuestos a pagar a alguien para recobrar nuestra salud. En vez de eso, debemos aprender a hacerlo por nosotros mismos”. No resulta novedoso que las personas prefieran recuperar la salud en lugar de prevenir enfermedades, pero es precisamente esto lo que se debería evitar, ya que una vez instaurada alguna enfermedad no siempre es posible la completa recuperación, dejando secuelas y disminuyendo la calidad de vida la mayoría de las veces.

¿Por qué cuesta tanto hacer lo correcto por nuestra salud?

Resulta curioso ver cómo algunas personas tienen una inclinación innata a mantenerse en movimiento, y cómo otras dan por sentado la importancia de este por sobre otros aspectos de la vida cotidiana. Esta diferencia fundamentalmente se da por un sistema de costumbres que nace de la motivación previa, el talento, la adaptación al deporte y gustos personales, que hacen que los deportes sean preconcebidos o no, como una actividad que cuesta mucho realizar y causa dolor. Entonces la predisposición mental ante los deportes es lo primero que debemos examinar y trabajar, ya que a pesar de saber que el ejercicio y la alimentación balanceada son la base de una buena salud, no parece tan sencillo aplicar esto al día a día.

Es normal que muchas veces nos encontremos desmotivados, ya que estamos programados para obtener recompensas en el corto plazo, sino fíjate en todas las actividades que realizamos al día, la comida rápida, la tecnología, los autos, todo está diseñado para ser rápido y ahorrarnos tiempo. Sin embargo, no existe aún una fórmula mágica para estar en forma, y es esto lo que te sabotea a la hora de hacer ejercicios, ya que se necesita disciplina y constancia para lograr los objetivos del entrenamiento, y los resultados se ven al mediano y largo plazo.

Es muy común escuchar “no me gusta entrenar”, “me cuesta mucho hacer ejercicio”, “he hecho ejercicio y no pasa nada”, “cuando intento hacer ejercicio siento que no puedo” o simplemente “no tengo tiempo para entrenar”. Quizá incluso has dicho una de estas frases alguna vez. Pero hoy estamos aquí para decirte que no siempre debe gustarnos hacer ejercicio de hecho, es un deber para con nuestro cuerpo tratarlo de la mejor forma y esto incluye movernos y salir de nuestra zona de confort. Al final puede que no te guste hacer ejercicios, pero seguro te gusta sentirte sano y fuerte, que es la meta básica de la actividad física, no solo lograr verte de cierta forma.

Si estas luchando contigo mismo porque “quieres, pero no puedes” iniciarte o ser consecuente en el deporte, debes encontrar esos puntos débiles y superarlos para que no solo empieces a hacer deporte, sino que lo consolides como parte indispensable de tu vida. Aquí te dejamos algunos consejos que puedes aplicar para que la tarea se sienta menos exigente mentalmente:

  • No esperes resultados inmediatos: Si lo haces es muy probable que te desilusiones y pierdas la motivación. Te recordamos que estar en forma o lograr algún objetivo con tu cuerpo toma tiempo y dedicación, además debes acompañar este proceso con una buena alimentación, no se trata de restringirte sino de balancear, para que así los cambios vayan sucediendo.

  • Persigue objetivos realistas: No le exijas a tu cuerpo más de lo que en verdad puede dar, ni esperes realizar los ejercicios con la misma fuerza o rapidez que otras personas en el entorno, recuerda que el cuerpo se debe adaptar al entrenamiento, puede que luches las primeras veces intentando dar el máximo, pero con el tiempo y ya con el organismo acondicionado te será más fácil cada día, pero el progreso se da a un ritmo muy personal.

  • Piensa en lo que sí puedes lograr a corto plazo: Recuerda que la actividad física hace que tu organismo libere endorfinas, serotonina y dopamina, por lo que una razón válida para hacer ejercicios es buscar liberar tensiones y reducir el estrés, disminuir la ansiedad y depresión, o dormir mejor. Así que en lugar de pensar que va a doler, o que vas a arruinar tu cabello, o que vas a sudar, piensa en cómo te sentirás al terminar exitosamente tu jornada de entrenamiento.

  • Evalúa correctamente los cambios: Puede que tu objetivo sea “bajar de peso” sin embargo, la medición con la báscula no es la mejor opción, ya que la masa muscular pesa más que la grasa. Imagina un kilo de algodón y un kilo de acero, a simple vista el algodón tiene más volumen que el acero, pero realmente tienes un kilo de ambos. Así ocurre con los componentes de nuestro cuerpo, si no notas cambios en el peso es muy probable que hayas reducido la cantidad de grasa y hayas ganado el mismo peso en músculo, por lo que te verás diferente, pero pesarás lo mismo. Lo recomendable es realizar varios tipos de mediciones corporales.

  • Asume que el ejercicio debe doler: Estas saliendo de tu zona de confort y desafiándote a ti mismo, debe costar y debe doler moderadamente ya que estas adaptando a tu cuerpo y creando resistencia y fuerza. La buena noticia es que no va a doler siempre con la misma intensidad o de la misma forma, hasta lograr la adaptación (que habitualmente es en un par de semanas) recuerda siempre elongar, no sólo al terminar la sesión sino en tu casa, al despertar, cada 45 minutos en el trabajo, así liberas los productos que están acumulados y que causan el dolor.

  • Intenta hacer una actividad que te resulte interesante: Hay ciertos cambios requieren de actividades específicas, pero si lo que buscas es mantenerte activo lo recomendable es que busques un tipo de entrenamiento que te parezca entretenido, para que así te motives más por ser mejor cada día. I para que así no tengas que pensarlo mucho al trasladarte.

Si no tienes tiempo ahora para cuidar de tu salud tendrás que sacarlo después para lidiar con tu enfermedad, con tus dolencias y con las dificultades derivadas de la falta de ejercicio y la vida sedentaria. Recuerda siempre por qué iniciaste, y si te encuentras desmotivado pregúntate cómo te sentirás después de faltar a un entrenamiento. La clave para convertirlo en un estilo de vida está en encontrar la forma de disfrutar haciéndolo.

Cuando el movimiento se hace natural, el esfuerzo cesa.